Una solución eficaz para pacientes con desgaste severo de rodilla que buscan volver a caminar, realizar sus actividades diarias y recuperar su independencia sin dolor.
PREGUNTAS FRECUENTES
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Es un procedimiento quirúrgico en el que se reemplazan las superficies dañadas de la articulación por componentes diseñados para restaurar el movimiento y disminuir el dolor.
Generalmente se recomienda en pacientes con desgaste avanzado de la articulación (artrosis), dolor persistente y limitación funcional que no mejoran con tratamientos conservadores.
Dolor constante, dificultad para caminar, limitación para subir o bajar escaleras, deformidad de la rodilla y pérdida progresiva de la movilidad.
No. Muchas personas pueden beneficiarse inicialmente de medicamentos, rehabilitación, control de peso, infiltraciones y otras opciones antes de considerar cirugía.
No existe una edad específica. La indicación depende principalmente de los síntomas, el grado de desgaste y la afectación en la calidad de vida.
Habitualmente se solicitan radiografías, análisis de laboratorio, valoración preoperatoria y, en algunos casos, estudios complementarios según cada paciente.
Durante la cirugía el paciente no experimenta dolor debido a la anestesia. Posteriormente se utilizan protocolos modernos para controlar adecuadamente las molestias durante la recuperación.
Generalmente entre una y dos horas, dependiendo de las características de cada caso.
La mayoría de los pacientes permanece hospitalizada entre uno y tres días, dependiendo de su evolución clínica.
Muchos pacientes comienzan a ponerse de pie y caminar con asistencia durante las primeras 24 horas posteriores al procedimiento.
Sí. La fisioterapia es fundamental para recuperar la movilidad, fuerza muscular y función de la nueva articulación.
La recuperación inicial suele lograrse durante las primeras semanas, aunque la mejoría funcional continúa progresando durante varios meses.
Sí. Con una adecuada rehabilitación, la mayoría de los pacientes recupera la capacidad para subir y bajar escaleras de forma segura.
Algunos pacientes pueden hacerlo con el tiempo, aunque la comodidad varía según cada persona y el tipo de actividad realizada.
Las prótesis modernas pueden funcionar adecuadamente durante 15 a 25 años o más, dependiendo del paciente, la actividad física y el cuidado de la articulación.
Sí. Se recomiendan actividades de bajo impacto como caminata, natación, ciclismo y ejercicios de fortalecimiento supervisados.
Generalmente se aconseja limitar actividades de alto impacto, saltos repetitivos o deportes de contacto que puedan acelerar el desgaste de la prótesis.
Como cualquier procedimiento quirúrgico, existen riesgos potenciales, aunque se toman múltiples medidas para minimizarlos y favorecer una recuperación segura.
Es un procedimiento destinado a reemplazar o corregir una prótesis previamente implantada cuando presenta desgaste, aflojamiento o alguna complicación específica.
La mayoría de los pacientes experimenta una disminución significativa del dolor y una importante mejoría en la función y calidad de vida.
Aliviar el dolor, corregir deformidades, restaurar la movilidad y permitir que el paciente retome sus actividades cotidianas con mayor independencia y calidad de vida.