Atención integral para desgarros parciales y rupturas completas del tendón de Aquiles, utilizando tratamientos conservadores y quirúrgicos adaptados a cada paciente.
PREGUNTAS FRECUENTES
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Es el tendón más grande y resistente del cuerpo humano. Conecta los músculos de la pantorrilla con el hueso del talón y permite caminar, correr, saltar y ponerse de puntas.
Es la lesión parcial o completa de las fibras del tendón, provocando pérdida de fuerza y dificultad para realizar movimientos normales del tobillo.
Generalmente ocurre durante actividades deportivas que implican aceleraciones, cambios bruscos de dirección, saltos o esfuerzos explosivos. También puede presentarse tras una caída o traumatismo directo.
Es más frecuente en personas físicamente activas entre los 30 y 50 años, especialmente en quienes practican deportes de manera ocasional o realizan esfuerzos intensos sin preparación adecuada.
Dolor repentino en la parte posterior del tobillo, sensación de haber recibido una patada o golpe, dificultad para caminar, pérdida de fuerza y dificultad para ponerse de puntas.
Algunos pacientes pueden caminar con dificultad, pero generalmente presentan debilidad importante y limitación para impulsar el pie al caminar.
El diagnóstico se basa en la exploración física y puede complementarse con estudios como ultrasonido o resonancia magnética para confirmar la lesión.
No necesariamente. El tratamiento depende de la edad, nivel de actividad física, tipo de lesión y expectativas funcionales del paciente.
La cirugía suele recomendarse en pacientes jóvenes, activos o deportistas, así como en rupturas completas donde se busca recuperar la máxima fuerza y función.
Consiste en reparar los extremos del tendón lesionado mediante técnicas abiertas o mínimamente invasivas, dependiendo de las características de cada caso.
Habitualmente entre 45 y 90 minutos, dependiendo de la complejidad de la lesión y la técnica empleada.
Sí. Tanto el tratamiento conservador como el quirúrgico suelen requerir un periodo inicial de inmovilización o uso de una bota ortopédica especial.
La recuperación completa puede requerir entre 4 y 12 meses, dependiendo de la gravedad de la lesión y del programa de rehabilitación.
La marcha se recupera progresivamente durante las primeras semanas, siguiendo un protocolo específico de carga y rehabilitación.
El retorno deportivo suele permitirse una vez recuperadas la fuerza, movilidad y estabilidad, generalmente entre los 6 y 12 meses posteriores a la lesión.
Sí. Aunque el riesgo es bajo cuando se completa adecuadamente el tratamiento y la rehabilitación, puede ocurrir una nueva ruptura en algunos pacientes.
Puede ocasionar debilidad permanente, alteraciones en la marcha, disminución del rendimiento físico y limitación para realizar actividades deportivas.
La fisioterapia es fundamental para recuperar la movilidad, fuerza muscular, equilibrio y función del tendón, además de reducir el riesgo de complicaciones.
Restablecer la continuidad del tendón, recuperar la fuerza y función del tobillo, y permitir un regreso seguro a las actividades deportivas y de la vida diaria.