Atención integral para pacientes con dolor inguinal, limitación de movimiento y lesiones asociadas del labrum o cartílago de la cadera.
PREGUNTAS FRECUENTES
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Es una alteración en la forma de la articulación de la cadera que provoca un contacto anormal entre la cabeza del fémur y el acetábulo durante el movimiento.
Se produce por cambios en la anatomía de la cadera que favorecen el choque repetitivo entre los huesos, especialmente durante actividades que implican flexión o rotación de la articulación.
Existen tres formas principales:
Tipo CAM
Tipo PINCER
Tipo mixto (combinación de ambos)
El tipo mixto es el más frecuente.
Dolor en la región inguinal, limitación para flexionar la cadera, molestias al sentarse por tiempo prolongado, chasquidos articulares y disminución del rendimiento físico.
La mayoría de los pacientes refiere dolor en la parte anterior de la cadera o en la región inguinal, aunque también puede irradiarse hacia el muslo o la región glútea.
Es más frecuente en adultos jóvenes, deportistas y personas físicamente activas que realizan movimientos repetitivos de flexión y rotación de la cadera.
Fútbol, artes marciales, hockey, atletismo, levantamiento de pesas, danza, gimnasia y deportes que requieren movimientos extremos de la cadera.
El diagnóstico se basa en la exploración física y estudios de imagen como radiografías especializadas, resonancia magnética y tomografía computarizada en casos seleccionados.
Es una lesión del anillo de fibrocartílago que rodea el acetábulo y ayuda a estabilizar la articulación. Frecuentemente se asocia al pinzamiento femoroacetabular.
Sí. El contacto anormal repetitivo puede provocar lesiones del cartílago y favorecer el desarrollo temprano de desgaste articular.
No. Muchos pacientes pueden mejorar mediante fisioterapia, modificaciones de actividad y tratamiento conservador.
Cuando persisten los síntomas a pesar del tratamiento conservador o existen lesiones asociadas que comprometen la función de la cadera.
En muchos casos puede realizarse mediante artroscopia de cadera, permitiendo corregir las alteraciones anatómicas y tratar lesiones asociadas con mínima invasión.
Es un procedimiento que utiliza pequeñas incisiones y una cámara especializada para visualizar y tratar lesiones dentro de la articulación.
La recuperación depende del procedimiento realizado y de las lesiones asociadas, aunque generalmente requiere varias semanas de rehabilitación progresiva.
El regreso a la actividad física se realiza de manera gradual y supervisada, dependiendo de la evolución clínica y funcional de cada paciente.
La mayoría de los pacientes puede regresar al deporte una vez recuperada la movilidad, fuerza y estabilidad de la cadera, generalmente entre los 4 y 6 meses posteriores al tratamiento quirúrgico.
Puede favorecer lesiones progresivas del labrum y cartílago, dolor persistente y desarrollo temprano de osteoartrosis de cadera.
El objetivo del tratamiento es preservar la articulación, mejorar la función y disminuir la progresión del daño articular, aunque la evolución depende de cada paciente y del grado de lesión existente.
Eliminar el conflicto mecánico de la cadera, aliviar el dolor, preservar la articulación y permitir un regreso seguro a las actividades deportivas y de la vida diaria.