Recupere la estabilidad, confianza y función de su rodilla mediante un tratamiento personalizado adaptado a sus necesidades.
PREGUNTAS FRECUENTES
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Es una lesión de uno de los principales ligamentos estabilizadores de la rodilla. Puede presentarse como un estiramiento, desgarro parcial o ruptura completa.
Generalmente ocurre durante actividades deportivas que implican cambios bruscos de dirección, giros, aterrizajes o traumatismos directos sobre la rodilla.
Dolor, inflamación, sensación de chasquido al momento de la lesión, inestabilidad y dificultad para continuar la actividad física.
La resonancia magnética es el estudio más útil para confirmar el diagnóstico y detectar lesiones asociadas de meniscos o cartílago.
No. El tratamiento depende de la edad, nivel de actividad física, grado de inestabilidad y objetivos funcionales de cada paciente.
Se recomienda principalmente en pacientes jóvenes, deportistas o personas con episodios recurrentes de inestabilidad de la rodilla.
La inestabilidad persistente puede favorecer nuevas lesiones meniscales, daño del cartílago y desgaste prematuro de la articulación.
Habitualmente entre 60 y 120 minutos, dependiendo de la técnica utilizada y de si existen lesiones asociadas.
La recuperación completa suele requerir entre 6 y 9 meses, aunque puede variar según cada paciente y el programa de rehabilitación.
El regreso deportivo se realiza de forma progresiva y generalmente se autoriza entre los 6 y 12 meses posteriores a la cirugía, dependiendo de la evolución clínica y funcional.
No. La reconstrucción del ligamento cruzado suele realizarse mediante técnicas artroscópicas mínimamente invasivas con incisiones pequeñas.
Con un tratamiento adecuado y una rehabilitación completa, muchos pacientes logran regresar a su nivel previo de actividad física y deportiva.
Existen diferentes opciones, incluyendo tendones propios del paciente (autoinjertos) o injertos de tejido donado (aloinjertos), según cada caso clínico.